miércoles, 24 de agosto de 2011

EL DERECHO HUMANO A LA INFORMACIÓN Y LOS NUEVOS PARADIGMAS DE COMUNICACIÓN DE MASA

El derecho a la información es un pilar de suma relevancia del Estado de derecho; ya que no puede existir una vigencia de un estado sin derecho a la información, ya que al  mismo tiempo garantiza la liberta de pensamiento. Es decir que si en un estado no dejan que los miembros del  mismo tengan el derecho de información, estos no podrán ejercer el control sobre la ciudadanía en cuánto al orden público.

Hay que tener presente que los medios de comunicación de masa no reflejan los deseos y las perspectivas de la mayoría. Inmersos en el contexto de la sociedad de mercado, tienden a reproducir el discurso dominante y a ocultar las verdaderas demandas sociales, reduciendo al máximo las discusiones entre el Estado y la sociedad civil. La presente nota pretende discutir el tema, partiendo de un retrospectiva histórica, dirigiendo el análisis hacia el papel que deben jugar las escuelas de comunicación en la búsqueda de la superación de esta forma de actuar de los medios, posibilitando la edificación, el mantenimiento y la consolidación de otro modelo de comunicación, de rasgo popular, que priorice la construcción de la ciudadanía.
  
  1. Comunicación y propaganda

En el proceso evolutivo de los estudios acerca de los medios de comunicación de masa (MCM) se encuentran teorías que  nos sugieren variados prismas para el análisis del proceso de construcción y de la recepción de los mensajes, partiendo de la teoría de la Aguja Hipodérmica y de la Teoría del Espejo pasando por otras explicaciones que contemplan los aspectos psicológicos, sociológicos, históricos, antropológicos, sosteniendo tesis más críticas y reflexivas acerca del proceso comunicativo.

Se pretende aquí suscitar una reflexión acerca del papel de los MCM en las sociedades, sobre todo, dirigir tal reflexión para la necesidad de reformular la praxis de los mismos, resaltando la función que deben ejercer las escuelas de comunicación en el proceso de formación de los profesionales hacia un cambio en la praxis de la comunicación masiva, sobre todo respecto al derecho a la información. Así, se partirá de una retrospectiva histórica, con el objetivo de conducir la reflexión acerca del proceso evolutivo de la comunicación, principalmente a partir del uso de los medios como instrumentos de propaganda ideológica.

La introducción de la imprenta en la sociedad occidental representó en el siglo XV un significativo avance tecnológico y contribuyó para dinamizar la comunicación humana. La generalización del uso de la prensa permitió el desarrollo de un flujo informativo cada vez mayor e importante. Pasaron a ser producidos en serie no solamente libros, sino también periódicos que posteriormente sirvieron como instrumentos propagadores de las ideas dominantes en la sociedad de la época.

Ese proceso no se detiene, por el contrario, se potencia cada vez más con la aparición de otros medios de comunicación, como la Radio, el Cine, la Televisión y más recientemente Internet, y un sinfín de aparatos tecnológicos haciendo que las sociedades estén cada vez más provistas de información como jamás se ha visto. Sin embargo, hay que aclarar que ese flujo tan intenso y continuo de información no quiere decir que esas informaciones estén disponibles de la manera más democrática, aunque a muchos les parezca.

 
2. Democracia y  comunicación

Democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. En sentido estricto la democracia es una forma de gobierno, de organización del Estado, en la cual las decisiones colectivas son adoptadas por el pueblo mediante mecanismos de participación directa o indirecta que le confieren legitimidad a los representantes. En sentido amplio, democracia es una forma de convivencia social en la que los miembros son libres e iguales y las relaciones sociales se establecen de acuerdo a mecanismos contractuales.

Existen varias razones para pensar que las nuevas formas de producción, la tecnología y la liberalización de los mercados ha cambiado de manera acelerada y radical la concepción de los medios de comunicación en las sociedades democráticas. Es un cambio en el que los medios forman parte fundamental y adjetiva principalmente en las relaciones Estado-sociedad. Como consecuencia del desarrollo y crecimiento de los grandes conglomerados de la comunicación, los medios actuales difícilmente se conciben en el esquema tradicional de espacio público, sino que se definen como espacios privados susceptibles a influir en la política, gestión Estatal y en la vida privada de los individuos.

En el libro Deus é inocente: a imprensa, não (traduciendo al castellano: Dios es inocente, la prensa, no), el periodista brasileño Carlos Dornelles expone, utilizando ejemplos de los grandes medios de comunicación de masa del Brasil, como la cobertura mediática de las guerras de Afganistán y de Irak contempla los intereses de los EE.UU. y sus aliados, manipulando las informaciones de manera que los musulmanes siempre sean visto como los villanos. Aunque el libro aborde la prensa brasileña, ese mismo análisis se aplica a otras regiones.

La Cable News Network, mas conocida como CNN, de propiedad de Robert Turner (Ted Turner), por ejemplo, deja eso explícito en los últimos comicios electorales para la Casa Blanca. Sus coberturas se limitaron casi exclusivamente a la discusión de los programas de gobierno y de las polémicas que giraron en torno de apenas dos candidaturas: Barack Obama y John McCain –respectivamente de los partidos Demócrata y Republicano. Dejó de fuera las candidaturas de Cynthia Mckinney y de Alan Keyes, dos otros candidatos negros –ella del Partido Verde y él candidato independiente–, además de Ralph Nader (también independiente), Chuky Baldwin (Partido de la Constitución), Bob Barr (Partido Libertario) y Brian Moore (Partido Socialista).

Los Estados Unidos –y el mundo– no tuvieron acceso a las discusiones de las demás candidaturas, pues las coberturas se limitaron a los candidatos que ocupaban la primera y la segunda posiciones en las encuestas electorales.
CNN es solamente un ejemplo. En Brasil, todas las cadenas de televisión y todos los periódicos concentraron sus atenciones exclusivamente a las candidaturas más fuertes –demócrata e republicana– “olvidándose” de las demás. Eso comprueba que, aunque los medios aparenten un status de democráticos, de participativos, todavía distan de las necesidades reales de las sociedades consideradas democráticas.

Los contenidos diseminados por los medios, en su mayoría, no buscan suscitar en la sociedad cuestionamientos y, en consecuencia, un cambio de comportamiento frente a los mayores problemas que afligen a los individuos que componen dicha sociedad. No se preocupan tampoco en ampliar el grado de educación de los receptores, como ejemplo tenemos la mayoría de la programación televisiva, cuyo objetivo primordial es promover el merchandising desmedido para impulsar cada vez más el consumo compulsivo.

3. La unción social de la comunicación

Los MCM en nuestras sociedades atienden cada vez menos al ideal de democracia. Y es para estos medios que las escuelas de comunicación están formando cada año millares de jóvenes: están siendo formados profesionales que, en el mercado, serán especializados en vender productos camuflados de noticias, de información. Analizando bajo esta perspectiva, se puede preguntar: ¿es posible seguir por otro camino?, de ser posible, ¿cual camino sería este?

Felipe Pena (2005) llama la atención para la necesidad de poner en práctica lo que él llama de “periodismo resistencia”. Para él, este periodismo consistiría en la aplicación práctica de preceptos relacionados a la función social de la actividad, o sea, la resistencia de  la concepción mercantilista del periodismo, refutando la clasificación de la noticia cómo simple mercancía o las limitaciones de las rutinas productivas. Defiende la posibilidad de construcción social de la realidad a través de la actividad periodística y la  profesión de periodista como importantes en esta dinámica.
  
Los medios, tal como se configuran actualmente, no incentivarán la diversidad del pensamiento, el análisis y la reflexión generalizada, al contrario, tienen la tendencia de contribuir cada vez más para la conformación de una sociedad pautada en la sedimentación de los valores del sistema establecido.  “Son los ‘agentes de mediación’ que tienen el papel de “dar una estructura representativa” a hechos ocurridos, dotando su proposición de un sentido y ofertándola a la recepción de un público extenso, pero fragmentado y descontinuado” (Polistchuk,  Trinta, 2003, p. 149).
  
De un modo general, los mass media no auxilian en la  ampliación del margen de reflexión de la sociedad sobre los problemas que la afligen. Al revés, la orientan para un alejamiento masivo que no contribuye para la mejora de la capacidad reflexiva de los ciudadanos, buscando reducir estos a meros decodificadores de mensajes, la mayoría de ellos transmitidas de manera limitada, propiciando una visión unilateral, fragmentada y descontinuada de los hechos.

4. Las escuelas y el derecho a la información

Aunque muchos ya estén identificando en los medios de comunicación esa falta de actuación concientizadora, incentivadora de una praxis reflexiva de la sociedad, no se ven propuestas claras de cómo solucionar dicho problema. Así, quedan las preguntas: ¿de dónde debe partir esa acción de redireccionar la praxis de los medios de comunicación, especialmente la periodística?, y ¿cuáles son las posibilidades de que ese redireccionamiento realmente ocurra? Considerando el rumbo que vienen siguiendo los MCM? ¿Podrán las generaciones futuras conocer otra forma de direccionamiento de la actividad comunicacional de masa, priorizando la información, la formación, la reflexión y el debate?

Por ahora lo que se puede decir es que hay vida profesional –aunque por el momento sin tanta estructura– fuera de los grandes medios, por ejemplo en comunidades carentes, en organizaciones no-gubernamentales y en otras entidades con potenciales a ser explorados en el campo de la comunicación para que, en el futuro, quizás se pueda vislumbrar cambios significativos en los MCM.  Este re-direccionamiento pondría a prueba la vanidad personal de muchos postulantes de la carrera de comunicador social, que ven en esta la posibilidad de tener sus imágenes y/o firmas estampadas en los grandes medios, “invadiendo” los espacios de millares o millones de receptores. Talvez fuese responsable por una significativa reducción del número de candidatos a las plazas ofrecidas en las diversas escuelas de comunicación en todo el mundo. Pero, probablemente, sería responsable también por el cambio de paradigma del escenario comunicacional de masa. La futura configuración estaría basada en la “fórmula”: menos glamour, más compromiso social y por tanto derecho a la información.

Es importante resaltar el papel deben tener las escuelas de comunicación en el sentido de incentivar y promover ese tipo de discusión y de iniciativas, con el objetivo de la ruptura de ese modelo superficial de comunicación predominante.

La actuación de las escuelas debe residir, sobre todo, en el objetivo de proporcionar a los futuros profesionales una visión más amplia del papel social de la comunicación en las sociedades, posibilitando su aproximación con realidades que les permitan entrar en contacto con la comunicación popular, no solamente para estudiarla, sino para interferir en la práctica, para su implantación, su fortalecimiento y su constitución en una alternativa que, en el futuro, presione a las grandes empresas mediáticas a redimensionar su actuación.

Reunir esfuerzos para implantar Radios y TV comunitarias, impresos alternativos –y hacerlos funcionar según ese perfil realmente democrático, todo eso codo a codo con la participación efectiva de la ciudadanía– es condición sine qua non para la construcción de una comunicación ciudadana y democrática.


Espero y sea de su total agrado...


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